Nadie te lo dirá: cómo hacer chuletas increíblemente tiernas con un solo ingrediente

Foto: de fuentes abiertas

Las chuletas caseras son un símbolo de comodidad y calidez, pero a menudo resultan secas.

Los cocineros experimentados conocen docenas de técnicas, pero un ingrediente sencillo suele pasarse por alto. Se trata del calabacín, que se utiliza desde hace mucho tiempo en la alimentación infantil. Hace que la carne picada resulte increíblemente tierna y jugosa.

El calabacín se desmenuza y se añade a la carne picada de pollo o ternera. Su estructura blanda retiene la humedad y aligera las chuletas. Los nutricionistas añaden: el calabacín reduce el contenido calórico del plato sin afectar al rico sabor.

En las recetas infantiles, el calabacín se utiliza como alimento complementario: se digiere fácilmente y prácticamente no provoca alergias.

Los cocineros aconsejan exprimir el exceso de jugo antes de añadirlo a la carne picada, ya que de lo contrario las chuletas pueden untarse. El pan mojado en leche también ablanda la carne picada, pero el calabacín hace que la textura sea aún más ligera y aireada. Por eso las chuletas de calabacín se deshacen literalmente en la boca y conservan su jugosidad incluso después de hornearlas.

En la alimentación infantil, el calabacín suele combinarse con pollo o pavo. Esta carne picada es ideal para hacer chuletas tiernas, y las recetas para adultos casi nunca mencionan esta verdura. Sin embargo, quienes lo han probado notan enseguida la diferencia.

Para darle sabor, los cocineros aconsejan añadir hierbas: perejil o eneldo, que acentúan el gusto. No es necesario utilizar huevo en estas chuletas: el calabacín mantiene su propia forma.

Para la versión dietética, las chuletas se cocinan al vapor para aprovechar al máximo sus beneficios. También se pueden freír en una sartén, pero preferiblemente con una cantidad mínima de aceite.

El calabacín hace que las chuletas sean universales: tanto los niños como los adultos disfrutan comiéndolas. Este ingrediente sencillo pero eficaz es conocido desde hace mucho tiempo por las mamás, pero se oye poco en los programas de cocina, donde se prefieren añadidos más espectaculares. Mientras tanto, es el calabacín el que convierte unas chuletas corrientes en un plato tierno y jugoso. Y el secreto está en la sencillez.

More Articles & Posts